Están allí, pintadas en las paredes y en los techos de las cavernas.
Estas figuras, bisontes, alces, osos, caballos, águilas, mujeres, hombres, no
tienen edad. Han nacido hace miles y miles de años, pero nacen de nuevo cada
vez que alguien las mira.
¿Cómo pudieron ellos, nuestros remotos abuelos, pintar de tan delicada
manera? ¿Cómo pudieron ellos, esos brutos que a mano limpia peleaban contra
las bestias, crear figuras tan llenas de gracia? ¿Cómo pudieron ellos dibujar esas
líneas volanderas que escapan de la roca y se van al aire? ¿Cómo pudieron
ellos...?
¿O eran ellas?
Estas figuras, bisontes, alces, osos, caballos, águilas, mujeres, hombres, no
tienen edad. Han nacido hace miles y miles de años, pero nacen de nuevo cada
vez que alguien las mira.
¿Cómo pudieron ellos, nuestros remotos abuelos, pintar de tan delicada
manera? ¿Cómo pudieron ellos, esos brutos que a mano limpia peleaban contra
las bestias, crear figuras tan llenas de gracia? ¿Cómo pudieron ellos dibujar esas
líneas volanderas que escapan de la roca y se van al aire? ¿Cómo pudieron
ellos...?
¿O eran ellas?
Eduardo Galeano. Espejos.
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